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ESPACIO PLURAL DE ANÁLISIS Y DEBATE EN MICHOACÁN

Por Alejandro Guízar

 

Pocas revista en la historia de Michoacán han tenido el impacto y la trascendencia de la revista Letra Franca, que llega en este mes a sus primeros cuatro años de vida, en los que ha puesto sobre la mesa los temas y los sucesos más importantes que han acontecido en la entidad, desmenuzándolos desde diferentes ángulos y puntos de vista.

El objetivo principal de la publicación desde su primer número, que era y es propiciar el análisis y el debate sobre los sucesos que moldean y le dan forma a Michoacán, se ha cumplido cabalmente, ya que en cada edición se ha hecho un estudio minucioso de los acontecimientos más destacados en el ámbito político, social y cultural, que afectan en mayor o menor medida a quienes habitamos en esta bella y convulsionada tierra.

Una cualidad importante de Letra Franca, ha sido el de no presentar opiniones como verdades absolutas, como juicios definitivos que deben tomarse al pie de la letra; muy por el contrario, su fundador y director, Leopoldo González, se ha dado a la tarea de conformar un equipo plural, que aborda cada tema con gran profesionalismo desde su punto de vista, dejando al lector la última palabra, sin pretender imponer una forma de pensar o de ver las cosas.

Reunir en una misma publicación a personalidades y visiones muy distintas, a veces contradictorias entre sí, de lo que acontece en el estado, no es nada fácil; mucho menos hacerlas convivir en un mismo espacio sin que choquen entre sí, lo que demuestra que es posible la armonía en la diferencia de opiniones y puntos de vista.

Como si lo anterior no fuera poco, Letra Franca ha propiciado el análisis de los hechos que diariamente forjan la historia de Michoacán, con la intención de percibirlos, leerlos, pensarlos y discutirlos con una mente crítica pero propositiva, yendo al fondo de las cosas, sin quedarse simplemente con la opinión de los medios de comunicación tradicionales, que en su gran mayoría obedecen y sirven a un interés, difundiendo una versión de las cosas que no siempre es la real.

También ha generado un debate sano, responsable, informado, sobre diversos temas que afectan diariamente la vida de los michoacanos, buscando no solamente señalar lo que está mal, criticar por criticar, sino puntualizar de manera respetuosa lo que no está funcionado, proponiendo soluciones a los problemas que nos aquejan, los que desgraciadamente son muchos y nos tienen en una situación de gran tensión social, a punto de desbordarse y de romper con la precaria estabilidad en la que vivimos.

Por las razones anteriores, la nuestra es una publicación necesaria, un espacio alterno de comunicación donde el lector encontrará información que no aparece en ningún otro medio. Una revista plural cuyo objetivo es llegar a todo tipo de público, desde el intelectual de altos vuelos hasta el hombre sencillo, motivando el interés de ir más allá, de leer entre líneas, de descubrir lo que realmente yace detrás de cada información y opinión que llega a nosotros.

En estas breves reflexiones sobre la revista Letra Franca, no puedo dejar de destacar la labor titánica que se ha echado a cuestas el autor intelectual y material de esta gran publicación, el buen Polo González, como afablemente le llamamos los que nos consideramos sus amigos, quien contra viento y marea ha mantenido a flote y en circulación este medio de comunicación, en no pocas ocasiones con sus propios recursos, lo cual sin duda es de reconocerse.

Gracias a este gran esfuerzo, Letra Franca ha trascendido las fronteras de Michoacán y se lee en otros estados con gran interés, incluso sus páginas se han leído en el recinto cultural más importante del país, como lo es la Sala Manuel M. Ponce, en el Palacio Nacional de Bellas Artes, en la capital del país, recibiendo no solamente una grata acogida, sino elogios de algunas de las mentes más brillantes en el ámbito de las letras en México.

No me queda más que desear larga vida a esta revista, que se reinventa así misma en cada número, muy distinto al anterior en temática y contenido, siempre rico e interesante para el lector. Agradezco la oportunidad de formar parte de esta publicación, que sin duda, ya es parte de la memoria histórica de Michoacán y referente obligado para las nuevas generaciones que busquen comprender la diversidad cultural y la riqueza intelectual con que contamos en la entidad.

 

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