noviembre nulatorio

 

Por Raúl Casamadrid

supe k m intresaba cuando entendí cuánto había escrito la poeta

(no uso mayúsculas xq se nubló la compu)

 

ella me habló sobre afectos, seres, matices, intereses y temas

(no le hice caso)

 

tuve una novia que se llamaba odette u odile o clöe

(no sepo)

 

el poemario comienza en la página 16 

(antes está un epígrafe de olga orozco)

 

acabo de encontrar su antología publicada por Adriana Hidalgo

(en la página 287), dice:

 

Para este día

 

pero no llegué a ese día ni a la página ni reconocí la hora enmascarada de la bailarina 

(entre los pliegues de otra hora que no era hoy)

 

me duele ser 

me dueles 

 

ser así

(tan acá: tan cubanísimamente tú)

 

tan mujer

(¿tan yo?)

 

te mando

(tuve un amigo bursátil que decía)

 

“cuando amo no conoczco”

(y tú sigues igual a ti)

 

con tu nombre de hada, unicornia y maga

(noviembre escapatorio es tu mes)

 

¿noviembre nublatorio?




Lleno de sueños

de hombres y mujeres hermosísimos

amantes de juegos de mesa

y palabras sin rescate

fui danzarina póstuma equilibrada

(entre el ser, el desaparecer y el no ser)

en una posición precaria 

que duró toda la vida.

 

Luego

la pared se hizo muro y ventana ciega

(presiento al fin tu amor en un puto despeñadero)

 

amorosísima

fuiste lunes

sin explicación

 

llave burbujeante

radio fm ancestral y belleza de rayo sobre las cicatrices de humo.



Ahora, te metes como una cueva mala onda en la ganzúa de un malvado ladrón; y dices que eres una burbuja y resuenas en onda corta. Eres la más bella mujer para el feo más hombre y nuestros dedos son dardos que hacen blanco en nuestros sexos.

 

Tú y yo somos un equipaje de origami abrillantado que reverbera entre el ojo de tus medias y mi sexo al fondo de tu oreja y mi ojo.

 

Nadaste para atrás, indiferente; y cuando llegó el martes fuiste generosa en onda de mandarme fotos gratis en gris y sepia y a todo color (ambos encueradas sobre la mesa).

 

Y me dijiste que estabas arruinada.

 

Y que eran los últimos días de un país en ruinas.

 

Y huí para buscarte

(es lo último de lo que me acuerdo y de la fiesta a la que no fuiste)

[tocas mis dedos que te tocan bajo un murmullo de siluetas].

 

Poco a poco

sin amor o amorosamente

se configura el poema.




La poesía ilumina al mundo en una tentativa de amor con la palabra y sobre un pacto que idealiza al terruño. El territorio poético de la luz asombra con la sencillez de una pluma que se funde con el mundo en donde la oscuridad y la claridad aprietan al sexo de cada mujer y cada hombre. 

 

La nostalgia ensueña y toma las formas exquisitas de las ciudades destruidas. Canta como una oración la voz de la poeta y de forma utópica destruye cada espejo o sistema o proyecto humano en su primigeniedad. 

 

Inequívocamente, atañe al mundo, a la libertad de ser, al amor y su voz persuade al entendimiento y brinda imágnes de asombro que se extasían en la poesía de sus letras, que existían antes de la palabra misma.

 

Entre virus y cuarentenas el tiempo se orilla reverente y se pasma en el reino de este mundo: amor, vida y muerte transfiguradas. 

 

Tentativas verbales llenas de madurez. La poeta nombra lo innombrable para resucitar el cantar esencial. Surtidor que mana frente al olvido.

 

Nacida en Santiago de Cuba y en México desde 1992 la poeta ilumina con su presencia los foros a donde asiste y, sin aparecer, corrige entuertos discretamente para “el pasmo y la gloria de la humanidad giratoria”.

 

Odette Alonso esparce sobre el ser de la poesía y sobre la poesía misma el alma envolvente de lo que no es, pero existe. Gracias a su palabra, a sus palabras, por ser.



Ciudad de Morelia, noviembre 5 de 2021

 

Alonso, Odette, 2019. Últimos días de un país. México: Universidad Autónoma del Estado de México.

 

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