Diariamente, el presidente López Obrador insiste en ofertar el rostro de un país que no es ni corresponde a la realidad.

Y lo que termina vendiéndonos, terca y machaconamente, es un país de saliva que encaja perfectamente con el poder de la imagen, con la anatomía de la percepción.

Una de las preguntas básicas en marketing, cuando se negocia un paquete o estrategia para posicionar un producto o una firma, es saber si lo que el cliente desea vender es una realidad objetiva y cierta, apoyada en una percepción, o si lo que realmente quiere es plasmar en el imaginario una percepción sin realidad.

De la ecuación entre realidad, imagen y percepción, referida a ese galimatías llamado 4T, lo que resulta es que el presidente Andrés López es un vendedor de ilusiones: lo suyo es la saliva o vender aire, cuando no humo tóxico, pensando que la asamblea del resentido múltiple todo le compra.

Lo que llama poderosamente la atención, y es digno de preocupación clínica, es que quien vende ilusiones asuma a pie juntillas que vende realidades, o que no hay -totalitariamente- más realidad que la que él ve.

El manejo que hace AMLO de la realidad del país, es perverso y deshonesto porque se sustenta en la mentira como sistema, pero es también indicio de corrupción mental: quien trastoca la realidad que no puede gobernar para no ser fiel a ella, es sencillamente un embustero y un impostor.

En su segundo viaje al extranjero y primero a la ONU, el presidente mexicano fue a venderle a diplomáticos de carrera y políticos de alto nivel -que saben quién y cómo es AMLO- tres cosas: (1) La idea de que como predicador atípico es buen ilusionista; (2) la idea harto peregrina de que el mundo debe ser gobernado como se gobierna a México; y (3) un manojo de entelequias y quimeras, panaceas y sofismas sobre cómo encubrir la realidad con saliva. A toda esta faena de carpa barata, Jesús Silva-Herzog la describió pronto: AMLO tuvo “15 minutos de fantasía como legislador del planeta”.

Presentar a su gobierno como ejemplo ante el mundo es un desliz, una baratija demagógica. Pero el megalómano cree que fue a la ONU a impresionar, como si los presentes no supieran de qué pie cojea el fondo oscuro del populismo. 

En ocasiones, AMLO dio la impresión de haber equivocado el foro, o de que claramente confundía a la ONU con una sala de trabajo del Vaticano.

Proponer en el máximo foro internacional una cosa llamada “Estado mundial de fraternidad y bienestar” suena astuto, pero también loco o deschavetado, porque el promotor de la idea administra una carnicería de país con más de 100 mil muertos, y el bienestar que dice ofrecer no es para pobres, sino para siervos clientelares de su gobierno.

Luego, llegar a la ONU con la iniciativa de un “Plan global contra la pobreza” suena a echeverrismo tardío, a tercermundismo mental, cuando, por otra parte, el promovente no es precisamente un alma de Dios en la reducción de la pobreza, pues la cifra del CONEVAL registra casi cuatro millones de nuevos pobres en la actual administración.

Para acentuar la línea gruesa del melodrama, Andrés López fustigó la “distribución injusta de vacunas antiCOVID” como un “fracaso doloroso”, no sólo olvidando que ha mentido con la compra de vacunas y que trae millones de ellas “perdidas”, sino que ha dejado a mujeres y a niños sin fármacos para atacar el cáncer.

El “andamal” mexicano habló, también, de lo bonito que sería el mundo si no hubiese corrupción en él, si se acordase una cruzada universal para el uso intensivo del cortaúñas en políticos y gobernantes. Esto, con la reciente destitución de Santiago Nieto, extitular de la UIF, sonó como si la mismísima voz de la santidad le estuviese hablando a profanos irredentos y a pecadores remisos. El único problema del orador es que en su gobierno menudean cárteles inmobiliarios, cárteles del huachicol, adjudicaciones de obra a sus amigos en un 78 por ciento del padrón y una percepción de corrupción que ronda el 64 por ciento, según estimaciones recientes.

Un medio internacional, #LaVozDeAmérica, se adelantó a preguntar si México reconocería o no el internacionalmente cuestionado resultado de la elección en Nicaragüa, donde el dictador Daniel Ortega, luego de encarcelar a sus adversarios, obtuvo el 75.92 por ciento de la votación. López Obrador hizo mutis, puso mala cara, se refugió en el silencio y se limitó a enviar un saludo que nadie le pedía. Para los bienpensantes, esto es señal cifrada de lo que la 4T prepara para México.

Ahí en la ONU, en la sala de murales de todo el mundo, hay un mural al que Rufino Tamayo llamó “La Fraternidad”. No se pueden esperar manzanas de un frutal que da limón amargo, pero nunca había sido más recomendable para un orador el que se disponga a aprender de sus propias palabras.

Si no ocurre así, el riesgo tautológico seguirá siendo el mismo: “Ser candil de la calle y oscuridad de la casa”. 


Pisapapeles

Si egoísmo, corrupción, hipocresía, pobreza, inseguridad, violencia y crisis migratoria ensombrecen al mundo, ¿por qué no empezar a desterrarlas desde la propia casa?

leglezquin@yahoo.com   

     

  



      

0 Shares

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*