Cristóbal Arias Solís entre dos caminos

Raúl Casamadrid

 

Durante la jornada electoral del domingo 6 de junio, algunos estados de la República quizás logren ajustar cuentas con un pasado ominoso. Este, sin duda, será el caso de Michoacán de Ocampo. 

Sumido en el letargo de intereses partidistas ancestrales y anquilosados, Michoacán ha sido gobernado en épocas recientes por el PRI y el PRD, con resultados desastrosos. La capital, por su parte, recientemente sufrió el embate del hijo putativo de estas dos fuerzas voraces y oportunistas al caer en las garras de MoReNa, fruto incestuoso de ambos viejos partidos genéticamente atrofiado.

Dueño de un envidiable conocimiento del territorio michoacano, de la problemática de su gente, de la sociedad y las identidades tradicionales que lo integran, Cristóbal Arias Solís se perfila, de acuerdo a las más recientes encuestas, como el candidato ganador y futuro ocupante del Solio de Ocampo. Con cinco décadas de trabajo en favor de su tierra, Arias Solís ha alcanzado una estatura política y moral que se le reconoce a nivel nacional. Sin cola que le pisen, el senador con licencia destaca por sobre la catadura de sus contrincantes.

Veamos: el ex alcalde moreliano Raúl Morón se hunde en la triste realidad de sus onerosos compromisos; de humilde origen normalista, el ahora millonario candidato por MoReNa se solaza en pachangas con personajes como Leonel Godoy y Lázaro Cárdenas Batel, quienes han sido involucrados en los sobornos de Odebrcht con la presa “Francisco J. Múgica”; ambos políticos hoy lamentan que sus testaferros aparezcan en las listas de cuentahabientes en Andorra.  

Los dos ex gobernadores, padrinos de Morón y aliados incondicionales de la rara secta 4T, son fieles acólitos del verdadero elector del partido, el mismo que impuso como candidato, para el vecino Estado de Guerrero, al violador Salgado Macedonio. Otro íntimo amigo suyo es el medio hermano incómodo de Leonel, el ex prófugo Julio Cesar Godoy Toscano, quien recientemente reapareció amparado por el dedo divino del huésped de Palacio Nacional. A esta estrechez moral hay que sumar su nula capacidad intelectual: Morón confunde peregrinamente la Guerra de Independencia con la Revolución, y tan campante… Una vergüenza total.

El candidato del PRI-PAN-PRD no canta mal las rancheras. Elevado a una candidatura imposible gracias al padrinazgo de su paisano, Silvano Aureoles, el joven ingeniero Carlos Herrera Tello no cuenta ni con el apoyo de sus familiares, y sus mítines destacan por la enorme cantidad de sillas vacías que nadie nunca llega a ocupar. Abajo en casi todas las encuestas, sobre Carlos Herrera se ciernen las oscuras nubes de entuertos judiciales nunca aclarados: ante las denuncias en redes sociales el candidato revira diciendo que son pagadas por MoReNa y califica de “chairos” a sus detractores, como si cualquiera que lo critique por fuerza tuviera que ser seguidor de la rara secta 4T. Es incapaz de reparar en que los dirigentes que lo apoyan están manchados y lo ensucian, como es el caso del ahora ex coordinador del PAN en Congreso, Javier Estrada Cárdenas, quien alegremente declaró: “me puedo gastar el dinero público hasta en putas” (a muchos diputados, por cierto, les pareció correcto que dilapide el dinero en familia).

Queda muy claro que la mejor opción para Michoacán es la que representa Cristóbal Arias Solís, del Partido Fuerza por México (FxM); además, en las actuales circunstancias, resulta el único candidato viable, lo cual explica su crecimiento como favorito en las más recientes encuestas. 

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