FÉLIX SALGADO MACEDONIO, EL IMPRESENTABLE DE MORENA

El candidato guerrerense que no convence a nadie: ni a las mujeres, ni a los mexicanos ni a Morena

Rosario Herrera Guido 

 

¿Dónde quedan los mandatos del 
Aparato Electoral del Obradorismo?
“No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.
Donde debe estar una clara defensa 
de los derechos de las mujeres
y decidida confluencia con 
el Espíritu de la Época:
el Espíritu Igualitario.

Gibrán Ramírez Reyes 

 

El Senador con licencia Félix Salgado Macedonio, polémico y aguerrido político guerrerense, miembro del partido Morena, Presidente Municipal de Acapulco (2005-2008), candidato a la gubernatura de Guerrero por tres veces (1993, 1999 y 2021), fue finalmente designado candidato al gobierno de su Estado, gracias a una cuestionada encuesta, a hacerse de la vista gorda sobre cinco denuncias de acoso sexual y violación, y al apoyo decidido del Presidente, quien desestimó las acusaciones y se comparó desproporcionalmente con él, diciendo que “así son los tiempos electorales”. 

Una candidatura que viene provocando un cisma al seno de Morena, las cámaras alta y baja, el Movimiento Nacional Feminista y la sociedad mexicana, pues contra toda moral partidista y pública, a pesar de las prédicas moralizantes y evangélicas cotidianas del Presidente, todo lo que se esperaba se cumplió. Porque ni Morena ni el Presidente permitieron que un Juez dictaminara si José Félix Salgado Macedonio era culpable o inocente.

Ya el 15 de febrero, frente a su registro, un contingente de mujeres montó el performance “Un violador en tu camino”, donde resonó a coro “El violador eres Tú”. Una prehistórica tropelía que parece hasta una provocación al Movimiento Feminista Nacional e Internacional, cuyo alto costo electoral estaremos constatando y contabilizando en breve. Porque el tinte machista y la herencia patriarcal de la política mexicana, ya no es un asunto privado sino público, al que no le sirve el bruno manto del “humanismo”, pues este atropello a los derechos de las mujeres y a la moral pública, si no responde al feminismo, mucho menos al humanismo.

De cara al electorado, tanto Morena como el Ejecutivo dejan ver con claridad meridiana, el nivel de desestimación de las mujeres, por más que presuma su gabinete paritario, del que es vox populi y visible que decide por ellas. Porque tal vez considera que su base electoral no está en las mujeres. Un desprecio permanente durante su gestión, constatable a todas luces: 1) el cierre de las estancias infantiles, recortes presupuestales descomunales a la Agenda de las Mujeres (75%, acompañada de la anti-sorora sonrisa de Nadin Gasman Zylbermann, la directora de Inmujeres); 2) supresión de guarderías; 3) cancelación y desmantelamiento de centros para las mujeres violentadas; 4) el desprecio a las demandas de justicia por maltrato y feminicidios; 5) una política pública hasta contra la definición del feminicidio para no atenderlo; 7) su constante evasión sobre la suspensión del embarazo a nivel nacional y 7) la indiferencia al reconocimiento del trabajo doméstico remunerado, entre otros temas pendientes de la agenda de las mujeres. Como en los tiempos griegos y el fascismo nazi: la mujer se debe a la casa, a la cama y la crianza, en bien de la familia patriarcal (Wilhelm Reich). A tal punto que ahora, gracias a la pandemia, las mujeres son niñeras, empleadas domésticas y maestras de educación digital. ¿Por eso y otras cosas el Covid-19 le cayó al Señor del Palacio “como anillo al dedo”?

Claro que el INE le puede desautorizar la candidatura a Félix Salgado Macedonio, por estar acusado de presunto acoso sexual y violaciones; tiene la facultad de hacerlo; pero los silencios gritan complicidades, hasta de Olga Sánchez Cordero, la Corte, el Tribunal Electoral, los consejeros del INE, todos corresponsables de una candidatura que sí que va a hacer historia. Su indiferencia al debate público, les hace cómplices a todos de lo que pueda ocurrirles a las denunciantes y sus familias. Una ruindad impensable en otras partes del mundo actual. 

Todo esto sucede en México, en una patria tatuada de fosas, pero donde este viernes 12 de febrero, obligaron a renunciar al segundo hombre de la oficina de la Casa Blanca de los EU, por un maltrato verbal a una reportera, que no era por lenguaje de género sino por improperios que ofendía su dignidad. 

Los partidos y el INE pactaron el acuerdo “3 de 3 contra la violencia de género”, que acuerda: 1) no contar con antecedentes de denuncia por violencia familiar y/o doméstica, o cualquier agresión de género en el ámbito privado o público, 2) no contar con antecedentes de denuncia, investigación y/o procesamiento por delitos sexuales, contra la libertad sexual o la intimidad corporal y 3) no ser deudor alimentario o moroso que atente contra las obligaciones alimentarias. Y con su frivolidad, indiferencia e inacción, estarán históricamente en deuda con su militancia, las y los elector@s, el INE, la democracia, la República, la moral y la historia de México.

Pero Félix Salgado Macedonio, no sólo es impresentable por los presuntos delitos de los que le acusan valerosas mujeres, sino porque es el impresentable de siempre, pues con frecuencia ha dado qué comentar, con delitos de todo tipo. 

Pero nadie hasta el momento ha recordado a las feministas y al pueblo de México, el gran poder que seguramente le ha otorgado a Félix Salgado Macedonio ser el eterno presidente de la Comisión de Defensa Nacional, donde mantiene una permanente relación con el Ejército, y que además le toca a su Comisión reconocer -y hasta el cansancio- a las fuerzas armadas de México su honorabilidad, lealtad, valentía y labor en materia de seguridad y construcción de paz (Acta 260220). 

Como advierte Gibrán Ramírez Reyes: “Un caso impresentable ante el que los Partidos Políticos, el INE, la Corte y Obrador, adquieren una gran deuda con las mujeres y su agenda; con la moral pública, el electorado de México, Guerrero y la 4T”. Además de que todo esto está sucediendo cuando asesinan a 11 mujeres al día y violan a 45 por día, con un 95% de impunidad. Por ello, no van a bastar los pronunciamientos, las condenas y la solicitud de cancelación de la impresentable candidatura de Salgado Macedonio por Ifigenia Martínez, Nestora Salgado y Silvia Lorena Villavicencio, entre otras, para limpiarle la cara a “la morenita del pueblo bueno”. 

Salgado Macedonio no debería ser registrado de acuerdo al pacto entre los partidos y el INE, porque se comprometieron con el “3 de 3 contra la violencia de género” y no están cumpliendo, porque, como decía ya mi abuela, “ya no hay moral”. Están en deuda. Pero es una deuda con la sociedad: visualizar y garantizar los derechos de las mujeres; una deuda de los institutos de formación política, que han gastado miles de recursos durante décadas para dizque implementar políticas de género en los partidos, y los vemos en este aciago tiempo cumpliendo más a fuerza que de ganas y con trampas la paridad electoral. 

El Presidente de México envía un funesto mensaje a los que están enajenados en el patriarcado y el machismo, no para que todo siga igual, sino para que todo siga empeorando. Por ello, advierte Gibrán Ramírez Reyes: “Morena no podrá ya más defender una decencia política que tanto ha abanderado”. 

¡Para colmo!, este 16 de febrero comparece Félix Salgado Macedonio, ante la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena, en lo oscurito y sin comunicar la materia y el resolutivo. Acto seguido, como esperando “perdón y olvido”, Morena le prepara un mitin de acarreados en el Monumento a la Revolución Mexicana, para resarcir el agravio. Entonces, ¿quién es en realidad Félix Salgado Macedonio y que Jabón lo Patrocina?

Por toda esta inaceptable y frívola ignominia. Lydia Cacho le refresca la memoria en un reciente twitter a Obrador: “¿Se acuerda cuando en campaña convocó a las feministas y nos dijo que si usted llegaba al poder jamás solaparía a pedófilos, feminicidas y violadores? Que el suyo sería un gobierno para las mujeres o no sería. ¿Se acuerda?” (18 de febrero de 2021).   

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