COVID-19: 
educación, humanidades y redes interconectadas en contingencia

Raúl Casamadrid
Doctorado Interinstitucional en Arte y Cultura
DIAC – UMSNH

 

Al instalarse ampliamente en el mundo el virus SARS-COV2, durante los meses de marzo abril y mayo de 2020 (en una primera oleada) y afectar la salud de una considerable parte de la población mundial debido a la enfermedad que provoca, conocida en todo el orbe como COVID-19, no solo impactó a millones de seres humanos, sino que también incidió en el comportamiento social de la población mundial en prácticamente todos los países que integran al conjunto de naciones en la actualidad.

Surgida en China durante diciembre de 2019, el virus que causa esta enfermedad se transmite principalmente a través de gotículas generadas cuando la persona infectada tose estornuda o espira, y su contagio se transmite al momento en que el nuevo huésped inhala el virus al estar cerca de algún enfermo o tras tocar alguna superficie contaminada y llevarse las manos a los ojos, nariz o boca.

Producto de esta afección, las personas enfermas por la COVID-19 presentan diversos síntomas que, dependiendo de cada sujeto, van desde una intensidad muy moderada o leve hasta la urgencia de su hospitalización. Y, aunque se habla con frecuencia de estos síntomas (fiebre, tos seca, cansancio, diarrea, conjuntivitis, dolor de cabeza, erupciones cutáneas y pérdida de los sentidos del olfato y del gusto) poco se menciona de las afecciones que, en otras áreas de la actividad humana, de esta enfermedad se derivan; ni de su grado de impacto al interior de universo semiótico, entendido este término como la esfera semiológica o Campo Regulado de Producción Semiótica (CRPS) en donde concurren y se inscriben todas las demás esferas de la actividad humana o Campos Suprarregulados de Producción Semiósica (CSPS), y que representan áreas como son la medicina, la pedagogía, la psicología, la sociología, la economía, la antropología, las ciencias ambientales, el derecho, la albañilería, la herrería, la carpintería y las demás disciplinas y oficios que integran todas las áreas del conocimiento humano, incluidas –por supuesto– las humanidades.

El primer impacto que sufrió la población, especialmente la de grandes urbes, fue el de la imperiosa necesidad de someterse al aislamiento; mismo que, dependiendo de cada país y del índice de su desarrollo demográfico, social y económico, fue variando entre región en región. El uso de mascarillas, caretas y guantes, así como la incentivación a observar las medidas de higiene elementales, también se hicieron presentes en cada lugar. Para el área educativa, en todos sus niveles, las autoridades comenzaron por diferir la asistencia a los centros educativos durante algunos días o semanas, hasta que pasara la emergencia epidémica. Sin embargo, muy poco tiempo transcurrió cuando las propias autoridades gubernamentales cayeron en cuenta de que las medidas de aislamiento y sana distancia iban a durar algo más del lapso inicialmente esperado; de hecho, mucho más tiempo, dados los rebrotes y segundas oleadas de contagios que se han ido incrementando en  la medida que se aproxima el fin del año 2020, y cuya incidencia amenaza con alcanzar picos aun más graves que los anteriormente sufridos.

En cuanto a la educación y a medida en que la enfermedad atacó a las principales ciudades de Europa, y se hizo inminente la llegada de la enfermedad al continente americano, las medidas de aislamiento se extendieron por todo el orbe y se hizo evidente, primero, que los centros e instituciones educativas y sus salones de clases constituían el primer espacio latente de una posible contaminación; y, segundo, que cualquier actividad que tenga que ver con la difusión y divulgación de la cultura y sus actividades paralelas (congresos, coloquios, seminarios, simposios, presentaciones, convenciones, exposiciones, conciertos y demás eventos de esta índole) deberían ser aplazadas o suspendidas.

De inmediato, los ojos del mundo entero comenzaron a mirar hacia las redes digitales interconectadas ya sopesar las posibilidades de que ellas pusieran llegar a ofrecer el espacio (virtual) idóneo para cubrir el bloqueo a la realización de tantos fenómenos culturales asociados al desarrollo de cualquier sociedad moderna: se implementó y protocolarizó, de esta suerte, la educación a larga distancia, conocida hoy como educación no presencial o virtual. Al mismo tiempo surgieron una buena cantidad e  iniciativas loables –tanto de particulares como de personas y colectivos– que en el terreno de lo intelectual y de lo artístico intentaron, con su aporte, paliar un poco la falta de información, la imposibilidad de reunirse en público y los efectos asociados al aislamiento. 

A esta necesidad corresponde la publicación de libro Sopa de Wahan: pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemias, compilado por Pablo Amadeo. Esta obra (con textos tempranos sobre la contingencia pandémica) toma el nombre de la ciudad que dio origen a la crisis epidémica en China, y aparece editada apenas en marzo de 2020. Contiene artículos de importantes pensadores contemporáneos, como son el filósofo romano Giorgio Agmaben, el sociólogo y psicoanalista esloveno Slavoj Žižek, la afamada posestructuralista norteamericana Judith Butler, el pensador francés Jean-Luc Nancy, la joven activista cántabra Patricia Manrique, el renombrado dramaturgo franco-marroquí Alain Badiou y varios autores más. Su aparición, en principio muy bienvenida, causó luego escozor en ciertos grupos de activistas e intelectuales, quienes vieron en esta compilación de artículos –la mayoría, ya previamente publicados–, y tanto en la viñeta de su portada, en su título y sus contenidos textuales, tendencias políticas y posturas ideológicas que, a sus ojos, resultaran cuestionables.

La importancia de esta publiación, realizada por la Editorial ASPO (Aislamiento Social y Preventivo Obligatorio), consiste en la presteza de su oportunidad y en la masiva difusión que alcanzó durante los primeros meses de la pandemia, difundiéndose a través de las redes sociales con profusión y, literalmente hablando, en todo el mundo. Por otro lado, el abordaje del tema resultó un tanto acelerado de parte de algunos de sus autores; esto es explicable en la medida que la pandemia apenas comenzaba a manifestarse con fuerza en el Vejo Continente mientras que, en otros puntos del planeta, su impacto se veía aún muy lejano. 

Por ello es explicable, por ejemplo, que Agmaben en su artículo señalara el dicho de las autoridades tanas, según las cuales “no existe ninguna epidemia en Italia” sino que “la infección, de acuerdo a los datos epidemiológicos disponibles, provoca síntomas leves o moderados, como una especie de gripa” en el 90% de los casos y solo en un 4% puede desarrollarse una neumonía “cuyo curso es, sin embargo, benigno en la mayoría de los casos”. Evidentemente, el filósofo no podía adivinar que países como México llegarían, durante octubre de 2020, hasta el millón de casos de contagios, con una letalidad de 10% sobre cada caso confirmado; es decir: cien mil defunciones (oficiales) y contando: la tasa más alta de mortalidad en el mundo. 

En opinión de Agmaben, los medios de comunicación y las autoridades se esforzarían por difundir un clima de pánico, siendo que –con el paso del tiempo– fue evidente que muchos gobiernos se enfocarían más bien hacia la actitud opuesta, restándole importancia al confinamiento y a las medidas de prevención, con un saldo catastrófico para países como EU y Brasil; mientras, en el mundo el número de contagios rebasa los 50 millones de casos paraa finales del mes de octubre de 2020.

 Manrique, en tanto, aporta en su capítulo una inteligente visión acerca de la “hospitalidad e inmunidad virtuosa”, noción que nos habla sobre frenar un poco el aceleramiento mental para, simplemente, “pararse y pensar, en vez de actuar con prisa”. Por otro lado, autores como Žižek, Butler, David Harvey y María Galindo, aprovecharon la compilación para revisar el pensamiento contemporáneo en torno a la COVID-19 y las realidades que su presencia despliega a lo largo y ancho del globo. El libro reúne, en clave ensayística, artículos publicados entre el 26 de febrero y el 28 de marzo de 2020. 

De una forma más direccionada y profunda han aparecido otras publicaciones, como son los Cuadernos de Psicoanálisis, que edita la Asociación Psicoanalítica Mexicana A. C. En su número de enero-junio de 2020 es posible encontrar artículos reflexivos y científicos sobre la enfermedad del COVID-19, las pandemias, la peste y su relación con el psicoanálisis, las terapias, las cuarentenas, la discontinuidad psíquica, la creatividad artística, la historia de las enfermedades, las necesarias modificaciones a las diversas técnicas de psicoterapia en niños y adolescentes y un interesante capítulo sobre el acompañamiento del cuidador primario durante la hospitalización de enfermos por la COVID-19. Cuadernos de Psicoanálisis cuenta con artículos de Juan Vives Rocabert, Olga Santa María, Teresa Lartigue Becerra, Nashyiela Loa, Rocío Arrocha, Patricia Lazard Saltiel, Cecilia Atri Hop y muchos autores más, quienes analizan también novedosas modalidades para impartir terapias y ofrecer consultas de la manera más apropiada, atendiendo a una sana distancia, dadas las características y condiciones de la nueva normalidad.

El fin del milenio durante la noche del 31 de diciembre de 1999 nos hizo preguntar, seguramente a buena parte de todos: ¿Qué nos deparará el siglo XXI? Muchos pensamos que se haría presente el efecto 2000 (Y2K o year-two-kilo), según el cual podrían verse afectados todos los sistemas informáticos que incluyeran alguna fecha programada; “pero nadie” –nos dice la Dra. Casamadrid-Pérez en su artículo “COVID-19 y el psicoanálisis” para Cuadernos de Psiconálisis –, “ninguno de nosotros nos imaginamos lo que ocurriría 20 años después, en el diciembre de 2019”. Detectado por vez primera el 17 de noviembre de 2019, transcurrieron casi dos meses hasta que las autoridades sanitarias chinas anunciaron que se había logrado aislar el virus y que la información de su primer genoma secuenciado sería publicada. 

El 28 de febrero se confirmó el primer caso en México y, a partir de ese momento las autoridades de nuestro país comenzaron a implementar las medidas sanitarias más elementales; entre ellas, la sana distancia, el cierre de algunas actividades públicas y el confinamiento voluntario. Las escuelas y muchas clínicas y consultorios, por supuesto, quedaron en suspensión.

Así como las terapias psicoanalíticas tuvieron que mudar del consultorio físico –con su espacio clásico de sillas, sillones y divanes– a la pantalla del ordenador, de esa misma forma las clases para alumnos se trasladaron –a partir de la primaria y hasta los estudios universitarios de maestría, doctorado y otros posgrados– desde los edificios de los centros educativos hasta el espacio físico de la computadora casera; y más, en muchos casos, hasta la pantallita del teléfono celular inteligente. Comenzaron entonces a menudear las “invitaciones” a salas virtuales y las reuniones “por computadora”, entre dos o más personas hasta establecerse, en muchos casos, horarios formales de clases y protocolos antes inexistentes; pues pocas veces fueron tan frecuentes y dramáticamente dirigidas y enfocadas, estas reuniones virtuales, hacia la enseñanza maestro-alumno. Claro está: ya existían los cursos y hasta las carreras universitarias “en-línea”, pero nunca se volcó masivamente la población (no sólo de México, sino a un nivel mundial) en estas reuniones virtuales por la vía de redes digitales intercomunicadas.

En menos de un año menudearon, por todo el planeta, una enorme cantidad de aplicaciones alternativas para establecer comunicación remota: Zoom, Skype, Meet, Google Duo, Hangouts, FaceTime, Messenger, Jitsi Meet, Line, Blue Jeans, Teams, Webex y muchas más que hoy dan día a día servicio y que desarrollan continuamente mejoras a sus aplicaciones. Personas mayores de edad que jamás se habían acercado a estos implementos ahora se han vuelto asiduos usuarios; y más, no solo en el ámbito educativo, sino también en lo laboral este tipo de reuniones se multiplicó ya exponencialmente; diríamos: casi al infinito. 

Los integrantes del poder político, alcaldes, regidores, diputados, senadores, secretarios de Estado jueces y hasta ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se han reunido (ocasionalmente y durante extenuantes jornadas), en torno a cámaras y pantallas, gracias al enlace de estas aplicaciones. Y no han faltado los momentos chuscos o ridículos: el profesor que da su clase y de pronto descubre a su alumno durmiendo en cama y cubierto por cobijas; la diputada que sin darse cuenta se desnuda ante el pleno de la Cámara al cambiarse de ropa; el senador argentino que manosea los senos de su joven amante durante una reunión solemne; la profesora que le dice “burros” a sus alumnos en el entendido de que su micrófono está apagado; el veterano maestro que llora desesperado al no lograr manejar la aplicación en línea, y muchas anécdotas más.

Dentro del arte de la música ha habido también una buena cantidad de conciertos “en línea”; muchos de ellos realizados por artistas de moda que regularmente se presentan en los canales comerciales de la televisión; también de artistas más populares, aquellos que realizan presentaciones en palenques y bailes multitudinarios y que han intentado realizar eventos remotos y virtuales –aunque sin mucho éxito, dado que parte del encanto de sus presentaciones consiste precisamente en abonar con su presencia al gusto que sus seguidores encuentran en fiestas masivas. 

Sin embargo, una artista mexicana logró realizar durante la última semana del mes de agosto de 2020 un evento único por la trascendencia de su sentido y la calidad de su performancia: se trata de La Orquesta Imposible: una orquesta verdaderamente imposible de reunir (sobre todo en tiempos de pandemia) conformada por los mejores músicos contemporáneos de 14 naciones y con la finalidad de generar conciencia para apoyar a mujeres y niños de México afectados por la COVID-19

La directora orquestal, Alondra de la Parra, desde la ciudad de Berlín, logra reunir a esta orquesta durante la contingencia sanitaria para interpretar una de las obras sinfónicas más reconocidas del maestro mexicano Arturo Márquez: su Danzón núm. 2.; composición originalmente estrenada en 1994 y que se convirtiera, durante  2019, en la pieza de música clásica más interpretada a nivel mundial. Con intérpretes de la talla de Maxim Vengerov, Guy Braunstein, Aleksey Igudesman, Nemanja Radulovic, violinistas; Amihai Grosz (viola); Rolando Fernández, Jan Volger, Alisa Weilerstein, chelistas; Edicson Ruiz (contrabajo), Emmanuel Pahud (flauta), Gili Schwarzman (piccolo); Cristina Gómez Godoy y Albrecht Mayer (oboe); Paquito de Rivera (saxofón), Stefan Schweigert (fagot), Stefan Dohr, Sara Willis y Feliz Kleiser (corno); Pacho Flores y Arturo Sandoval (trompetistas), Joseph Alessi, Jörgen van Rijen  y Stefan Shulz (trombonistas); Alexander con Puttkamer (tuba), Benjamín Froster (timbales); Chiristoph Sietzen, Rolando Villazón y Yuniet Lombida (percusionistas) y Elisa Carrillo Cabrera (danza).

 De la Parra logra, bajo la producción de la emisora alemana Deutsche Welle, una de las interpretaciones más conmovedores de esta obra; con calidad de estudio y un resultado irradia espontaneidad, humor y arte, conjuntados en un video de diez minutos dirigido por Christopher Berger. Hasta el momento (octubre 2020), la obra dirigida por De la Parra ha logrado recaudar casi un millón de euros.

El teatro tampoco se ha quedado atrás: los autores y actores dramáticos realizan también una acuciosa mirada sobre el presente y se abren hacia hipotéticos horizontes del futuro con la firme idea de perdurar –artísticamente hablando– durante una cuarentena que se ha extendido ya a lo largo de ocho meses. De esta suerte, el histrión Alberto Estrella y la dramaturga Estela Leñero Franco decidieron montar para El Círculo Teatral y Teatro Breve Chihuahua, la obra No me salga con eso, doctor; escrita por esta última y dirigida por el primero. A través del número de la sala virtual y su contraseña fue posible conectarse, el pasado viernes 23 de octubre y desde la comodidad del hogar, a la representación de esta puesta en escena. 

La pieza cuenta con las actuaciones de Axel Ricco y Emoé de la Parra, quienes junto con el propio director, Alberto Estrella, desarrollan una muy interesante trama donde, precisamente situados en plena cuarentena, un psicólogo (Estrella) se enfrenta, a través del chat de su computadora, con sus pacientes (Ricco y De la Parra), personajes quienes, mediante una fórmula que combina a la comedia con el drama, logran sacar de sus casillas a su analista, dando este enredo como resultado una obra que mueve su público hacia la reflexión y el autoconocimiento. La obra está salpicada de muchos detalles propios de las comunicaciones interconectadas por medio de las redes: a veces el micrófono abierto descubre alguna confidencialidad; a veces se va la señal; por momentos alguno de los participantes parece abandonar la sala virtual, etcétera. La puesta en escena comprueba, con creces, que el teatro profesional puede también ser virtual y a distancia.

Otra circunstancia que se ha llegado a ver muy comprometida con el arribo de las fases altas de la pandemia es, sin duda, la que corresponde a la realización de las ferias del libro; y, de su mano, las presentaciones paralelas para las nuevas ediciones impresas y digitales, las conferencias y cursos que muchas veces acompañan y complementan estos eventos; asimismo, y afectando de manera frontal el desarrollo de las actividades editoriales, académicas y de enseñanza, muchos congresos, coloquios, seminarios y simposios se cancelaron o suspendieron indefinidamente. Después de iniciado el aislamiento de la cuarentena, y ante la dificultad de prever en qué fecha cedería el contagio pandémico, estas actividades se fueron regularizando; mas, ahora ya con un planteamiento que, de entrada, las define como actividades “en línea”; esto es, a la distancia, remotas y por vía digital.

De esta forma se han llevado a cabo actividades académicas sumamente importantes; la mayoría de ellas, planeadas antes de que la pandemia llegara a nuestro país. Con todo, y por citar solo algunas, señalaré como ejemplo el Simposio Internacional “Reflexiones Sobre el Impacto de la Bauhaus en el Diseño”, llevado a cabo durante julio-agosto del 2020 a través de plataformas digitales y organizado por la UNAM-Cuautitlán y la UMSNH; uno más fue el X Congreso Internacional “El cuerpo en el siglo XXI: aproximaciones heterodoxas desde América Latina”, realizado entre el 13 y el 26 de octubre de 2020 en modalidad virtual, y convocado por el Doctorado Interinstitucional en Arte y Cultura (DIAC) de la UMSNH y por la UNAM, entre otras instituciones. También se realizó, de manera virtual, el XIX Congreso Internacional de Teoría y Análisis Cinematográfico, organizado por SEPANCINE y la UAQ, entre el 21 y el 23 de octubre.

Dos muy interesantes cursos-taller fueron los que coordinó el Dr. Enrique Flores Esquivel, del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filosóficas y Literarias de la UNAM y que se centraron sobre los temas de pandemia, peste, teatro, crueldad y conquista en el pensamiento de Antonin Artaud; el primero fue “El teatro y la peste. Artaud, pandemia y crueldad” y, el segundo: “Crueldad y Conquista: Un espectáculo de Antonin Artaud”; del 30 al 4 de junio y del 3 de septiembre al 15 de octubre, respectivamente. En ellos se analizaron los paralelismos entre la crueldad y las epidemias, temas comunes que existen entre la peste y el teatro cuando ambos espacios son vistos como pantallas en donde se revela tanto el lado oscuro de las acciones humanas como la marcha gratuita de la humanidad hacia su propia aniquilación.

La literatura no quedó atrás: gracias a un grupo de escritores y poetas –en su mayoría, de la República Argentina– se vio favorecida su práctica durante la pandemia, y pudo contar con el Tercer Mundial de Escritura. Este evento, que ahora mismo se está desarrollando en sus fases finales, invita a los escritores del mundo hispano a participar en un concurso que es, a la vez un juego donde se participa en grupos y se realiza una intensa labor creativa; participan grupos de mayores, pero también los hay de chicos y mixtos. Cada grupo cuenta con unos 10 integrantes y, este año, se formaron alrededor de 800 grupos en todo el mundo. La idea del Mundial de Escritura consiste en que, diariamente y por espacio de tres semanas. Los organizadores –mediante la propuesta filmada ex profeso en video por algún escritor famoso– lanzan una consigan o tema para los participantes; y cada escritor cuenta con un día para escribir, a partir de dicha consigna y con un mínimo de 3000 caracteres por día (en el caso de los adultos; o, 1500, en el caso de los chicos), un texto relativo, original e inédito. La asiduidad confiere puntos de efectividad, y al final, mediante votaciones externas e internas, se van escogiendo los textos seleccionados. Paralelamente, se efectúa también un Mundial de Poesía. Esta idea, original del escritor bonaerense Santiago Llach, cada año va ganando más adeptos y multiplica exponencialmente su participación.

Hay que mencionar que la pandemia no solamente nos va dejando nuevas experiencias, sino también palabras nuevas; dos de ellas destacan por su uso continuo durante esta contingencia: se trata de sindemia y de infodemia. La primera, se refiere a la suma de dos o más epidemias o brotes de enfermedades concurrentes mismas que, en una población con interacciones biológicas, exacerban la carga de enfermedad. Este neologismo surge de las conjunción de las palabras sinergia y epidemia; el término fue acuñado en 1990 por el investigador Merrill Singer, y su uso se ha vuelto, hoy en día, cada vez más extendido. Infodemia, por otro lado, es un nombre que se emplea para referirse a una sobreabundancia de información, y deriva de la unión de las palabras “información” + “epidemia”. Se le relaciona con las notas falsas (fake news) y con una especie de intoxicación informativa. La infodemia presenta datos dudosos regularmente y una alta carga de información irrelevante, trunca o engañosa: su resultado es el de expandir la desinformación sobre un tema, así como la confusión sobre el mismo; no recurre a fuentes confiables y se alimenta de rumores y falsedades que aparecen en las redes sociales de manera identificada, no identificada anónima o, incluso, suplantada.

Finalmente, en el terreno editorial, las publicaciones, especialmente las de orden académico y humanista (incluida, por supuesto, la literatura) se han visto afectadas gravemente por la contingencia sanitaria. Las instituciones universitarias dejaron de trabajar o no laboran con la misma eficacia, y los talleres de las editoras e imprentas atraviesan por las mismas dificultades, a las cuales habría que añadir: la falta o alza en sus insumos básicos (tinta, papel, refacciones, cartulina, pegamentos, etcétera) y la contingente caída o baja en la demanda de impresos. Por ello vale la pena mencionar la edición impresa realizada por Letra Franca Ediciones, con 13 distintos títulos de poesía mexicana. En la colección “Trece Poetas Contemporáneos Más Allá de la Cuarentena”, impresa en la ciudad de Morelia, podemos observar títulos de reconocidos poetas nacionales, como son: Citas de América, de Salvador Mendiola; El árbol del origen, de Benjamín Valdivia; La brujas del Mar, de Rosario Herrera Guido; Trayectorias (Sor Juana Inés de la Cruz), de Iliana Rodríguez; De la sed que persiste, de Raúl Eduardo González; Cuando el tiempo se detuvo, de Leopoldo González y Canciones de las ciudades rotas, de Carlos Higuera, entre otros importantes escritores. Así, a pandemia nos ha permitido mirarnos a través de otros ojos, que son nuestros mismos ojos, ahora encerrados y confinados, más no ciegos; como si estuviéramos, al igual que Alicia en el País de la Maravillas, observando todo pero a través de un espejo encantado: desde dentro hacia fuera. Termino este breve texto con un poema escrito para la revista Letra Franca:

COVID – 02/11/2020

 

Tal vez no todos murieron en vano,

quizá solo los que tenían que morir

en Irak, en Tepito, en el baño,

por asfixia, a balazos o por COVID.

 

Fallecieron igual buenos que malos;

murieron perros, princesas y un colibrí;

falleció la abuela de tu cuñado

y expiraron Venecia, París y Berlín.

 

Aquí siguió el jolgorio: relajo

y feria en las faldas del Paricutín.

En Uruapan, Morelia y Cuanajo,

 

bailes alegres, música y Bacardí.

Y en la fiesta de Muertos, en el panteón:

veladoras, cempasúchil y tu canción.

Obras de consulta

 

AMADEO, Pablo, 2020. Sopa de Wahan: pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemias. Editorial ASPO (en línea) 

http://iips.usac.edu.gt/wp-content/uploads/2020/03/Sopa-de-Wuhan-ASPO.pdf

ARTAUD, Antonin, 2011. El teatro y su doble. Buenos Aires: Ediciones Incógnita.

GONZÁLEZ VIDAL, Juan Carlos, 2012. Campos suprarregulados de producción semiósica. Saarbrücken: EAE, 2012.

VIVES ROCABERT, Juan (ed.), 2020. Cuadernos de Psicoanálisis. Órgano Oficial de la Asociación Psicoanalítica Méxicana. A. C., vol. LIII, núms. 1 y 2, enero-junio del 2020. Editores Architecthum Plus.

 

Música

MÁRQUEZ, Arturo, 1994 Danzón núm. 2. Versión dirigida por Alondra de la Parra (2020). Deutche Welle (en línea) https://www.youtube.com/watch?v=kSdPbcP9gTM

 

Literatura

CASAMADRID, Raúl y Leopoldo González, 2020. Colección Trece Poetas Contemporáneos Más Allá de la Cuarentena. 13 títulos. Morelia: Letra Franca Ediciones – Morevallado

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