Propuesta de la Red Sísmica del Estado de Michoacán

Gerardo León Soto, Víctor Hugo Garduño Monroy
Departamento de Geología y Mineralogía de la UMSNH

  1. Introducción

La sismicidad en el Estado de Michoacán es sin duda alguna uno de los fenómenos naturales al que se le debe poner especial atención debido a los antecedentes sísmicos y al entorno geodinámico del país. Los archivos históricos y estudios recientes sobre Paleosismología arrojan datos concretos sobre eventos sísmicos ocurridos en tiempos históricos y prehistóricos en el Estado. Estos sismos han ocurrido a lo largo de un sistema de grandes fallas con orientación Este-Oeste, que atraviesan el estado, conocido como el sistema de fallas Morelia-Acambay, que está ligado directamente a la incrustación de la placa oceánica de Cocos por debajo de la placa de Norte América a la cual pertenece la mayor parte de México, incluido Michoacán. El análisis de la macrosismicidad histórica del Estado es abundante, resaltan los sismos ocurridos en 1845 y 1858, los cuales generaron grandes daños en el centro de México; siendo más devastadores en las regiones de Morelia, Pátzcuaro y Araro, donde las intensidades estimadas en la escala de Mercalli modificada, alcanzaron valores de XI y XII grados.

En el siglo XIX se reportaron crisis sísmicas en las regiones de Zinapécuaro y de Tlapaujahua, fenómenos que fueron descritos por Melchor Ocampo y el geólogo de la mina de Tlalpujahua. En 1912, los segmentos de las fallas del sistema de fallas Morelia-Acambay, produjeron nuevamente uno de los eventos sísmicos (M 6.9) más importantes que afectó sobre todo la región de Acambay y la Ciudad de México. En 1979, el poblado de Maravatio fue sacudido por otro sismo que provocó varios daños materiales a la población. En octubre de 2007, ocurrieron varios sismos en la ciudad de Morelia con epicentros ubicados a lo largo de fallas.

El peor desastre sísmico del que se tiene conocimiento en México ocurrió el 19 de septiembre de 1985 con epicentro en las costas de Michoacán. A pesar de que han pasado más de 26 años de dicho desastre, el Estado, no cuenta con una red sísmica de monitoreo, aún mínima, que permita determinar con mayor precisión la ubicación de los sismos, sus características, la respuesta del terreno, las zonas de más riesgo, entre otra información igualmente importante. Eventualmente, una red de este tipo permitiría en el futuro instalar una alarma sísmica como con la que cuenta el Estado de Guerrero.

Con estos objetivos generales en mente, el Departamento de Geología y Mineralogía del Instituto de Investigaciones Metalúrgicas e investigadores del Instituto de Ingeniería y del Instituto de Geofísica de la UNAM han iniciado un proyecto integral para crear en el seno de la Universidad Michoacana la Red sísmica del Estado de Michoacán (RESMI).

 

  1. Objetivos

Instalar una red Telemétrica digital sísmica y acelerométrica con una cobertura amplia del Estado de Michoacán que permita determinar con mayor precisión las zonas de generación de sismos para conocer y evaluar el Peligro Sísmico asociado a los diferentes escenarios tectónicos y volcánicos del estado. Dado que los sismos son eventos naturales recurrentes, los antecedentes sísmicos de Michoacán resaltan la importancia de habilitar una red de monitoreo sísmico.

Esta red tendrá como objetivo central monitorear sismos profundos generados a lo largo del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, en donde convergen las placas tectónicas generando sismos y volcanes, como es el caso de toda la costa del Pacífico de Michoacán. A lo largo del Cinturón de Fuego han ocurrido los sismos más grandes que se tiene conocimiento instrumentalmente, como los recientes de Chile (2010) y Japón (2011). Asimismo, registrará sismos ligados a fallas de intraplaca o sismos someros como los ocurridos en Haití (2010) y el de Acambay (1912).

Esta red también apoyará los estudios vulcanológicos en el estado, dado que podrá detectar pequeños sismos locales provocados por el ascenso del magma a la superficie. Los volcanes más jóvenes del país surgieron en el estado de Michoacán, en 1758 (Jorullo) y en 1943 (Paricutín) en el llamado Corredor Tarasco, un campo volcánico que cuenta con más de 1100 volcanes. Este escenario geológico muestra claramente que Michoacán es el estado de la República con las mayores probabilidades de presenciar el nacimiento de un nuevo volcán. Dada la densidad de población, un evento de esta naturaleza comprometería zonas urbanas. Un ejemplo, es la Ciudad de Zitácuaro, rodeada de volcanes muy escarpados y en donde existe sismicidad permanente, que hasta el día de hoy se desconoce su origen.

Con este marco geológico, la microzonificación sísmica realizada, la distribución de centros poblacionales y el monitoreo sísmico efectuado hasta el momento por el Servicio Sismológico del Instituto de Geofísica de la UNAM (con dos estaciones en el estado), configuramos una propuesta de Red Sísmica para monitorear Michoacán con al menos 19 estaciones sísmicas ubicadas estratégicamente en todo el estado para fines de monitoreo en tiempo real.

 

  1. Alcances

Se proponen un mínimo de 19 estaciones sísmicas que serían utilizadas para conocer los sitios donde exista actividad sísmica importante asociada a fallas geológicas activas (Subducción en el Pacifico, sismo de 1985), rupturas símicas en las fallas de Morelia Acambay (sismos de 1979 en Maravatio y 1912 en Acambay). Con esta red se conocerá la actividad sísmica precursora de erupciones o el nacimiento de nuevos volcanes. Sería utilizada para conocer el comportamiento de la sismicidad en los diferentes ambientes geológicos y proponer junto con los estudios de microzonificación sísmica los reglamentos de construcción para cada ciudad o municipio. Con estos datos es natural que los investigadores también desarrollen investigaciones básicas para conocer con más profundidad las características de respuesta del suelo ante eventos sísmicos de diferentes fuentes.

La red sismológica funciona con estaciones distribuidas estratégicamente en el estado que capturan la información sísmica y que la transmiten en tiempo real a través de medios electrónicos a una sede central, que en este caso estaría ubicada en el Departamento de Geología y Mineralogía de la UMSNH, quienes organizaran la información a través de software especializado, que a su vez, convertirá la información en mapas de isosistas, para que en minutos sean conocidos los datos básicos de sismos (localización, profundidad, magnitudes, hora, etc.) y los lugares más dañados. Esta información estaría ligada al SSN y disponible en línea para otras instituciones para retroalimentar los datos y corroborarlos. Con esta información de daños que recibirán en minutos el Gobierno del Estado, Protección Civil y la Secretaría de Gobernación podrían hacerse planes de respuesta inmediata.

Por otro lado los datos de esta red estarían a la disposición del público, de los medios de comunicación, de ingenieros y científicos para que estén en el conocimiento de la actividad sísmica del Estado. Esta red debe ser encabezada por especialistas en sismología, sismotectónica, vulcanología y expertos en electrónica.

Para montar esta red es indispensable el apoyo logístico y de la experiencia científica y técnica como la del Servicio Sismológico Nacional operado por el Instituto de Geofísica de la UNAM, de la Red Sísmica del Estado de Jalisco puesta en marcha por la Universidad de Guadalajara, y por el consorcio internacional IRIS (acrónimo de Incorporated Research Institutions for Seismology, Instituciones incorporadas para la investigación en sismología por sus siglas en inglés). Con su ayuda la red podrá en un breve término convertirse en una red autónoma que colabore en proyectos y escenarios de riesgo y peligros sísmicos, así como de investigación básica.

 

  1. Requerimientos

Se busca que el Gobierno del Estado se comprometa mediante un convenio con la UMSNH a crear una partida estatal para el funcionamiento y mantenimiento de la Red. Por su parte, la UMSNH se compromete a generar las condiciones necesarias para el buen funcionamiento de la Red (firma de convenios de colaboración, contratación de personal calificado, generación de los espacios físicos apropiados). Una vez funcionando al cien por ciento la Red, se pretende que la información fluya de la mejor forma posible y sin restricciones. Se generarían boletines técnicos periódicos informando sobre la sismicidad en el estado y boletines especiales para sismos grandes. Se pretende también que la información se encuentre en línea para que pueda ser utilizada en estudios sísmicos por cualquier científico del mundo. La RESMI también sería un espacio donde se entrenarían nuevas generaciones de sismólogos que tanta falta le hacen al país. En cuanto a la divulgación se pretende también generar boletines informativos para la sociedad civil y hacer jornadas de trabajo en escuelas y ferias científicas para informar a la sociedad sobre los riesgos sísmicos.

 

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