Sismicidad Histórica

Por Gerardo León Soto
Integrante de la Asociación Internacional
de Física Teórica; Trieste, Italia.

A partir de los sismos del pasado mes de septiembre en México, han surgido preguntas no solo entre la población no científica, sino también entre expertos en el área de tal situación. Aunado a esto, en los últimos años hemos oido en las noticias de terremotos en diversos puntos del planeta, como los de Chile y Japón en 2010. Frecuentemente escuchamos opiniones que van desde la interacción del cambio climático con estos eventos, hasta teorías de conspiración de algunos gobiernos para inducir esta sismicidad en todo el globo.

Si bien es cierto que la sismicidad de los últimos años no es común, debemos abordar el tema de si es la primera vez que nos enfrentamos ante esta situación. Para esto debemos, primero, considerar algunos puntos desde el punto de vista científico.

Sismicidad Global y Megaterremotos

La ciencia que estudia los terremotos es llamada sismología. A diferencia de muchas otras ciencias, la sismología no es una rama científica tan antigua como se pudiera pensar. El nacimiento de la sismología moderna se remonta a principios del siglo pasado, con el nacimiento del primer sismómetro a fines del siglo XIX y su implementación global a inicios del siglo XX.

La sismología es una ciencia global cuya interpretación está basada en la teoría de tectónica de placas que no tiene siquiera cincuenta años de edad. Según esta teoría, la tierra está rodeada por un cascarón rígido dividido en un número de placas que se mueven unas con respecto a otras. Debido a este movimiento las placas interactúan sobre todo en sus fronteras creando terremotos, volcanismo y cadenas montañosas. Como ejemplo, México está influenciado por la interacción de las placas de Norte América, del Pacífico, de Rivera, de Cocos y del Caribe (Figura 1).

Si bien es cierto que los terremotos no son fenómenos raros, las megaterremotos, es decir, los sismos de categoría superior a los 8 grados, no son tan frecuentes. La gran mayoría de estos eventos está asociada a procesos conocidos como subducción. En este proceso existe un choque convergente de placas tectónicas, en el cual una de ellas se “encaja” por debajo de la otra. En México la placa oceánica de Rivera se encaja debajo de la placa de Norte América -por debajo de Jalisco- y la placa oceánica de Cocos se encaja debajo del continente -desde Michoacán hasta Chiapas- (la línea con algunos triángulos negros en la Figura 1). Estas son las zonas donde ocurren los terremotos más grandes en el país.

Magnitudes Sísmicas

Las magnitudes sísmicas son escalas establecidas para comparar la intensidad entre los terremotos. Aunque la magnitud más conocida y reportada en los medios está en la escala de magnitud conocida como local o de Richter, los sismólogos han introducido otro tipo de magnitudes que describen mejor la intensidad de los terremotos. La magnitud Richter, introducida por Charles Richter en la década de los 30s, es una escala empírica basada en el movimiento máximo de la tierra durante un sismo. Puesto que ante un impulso de la misma magnitud la tierra sufre de desplazamientos distintos dependiendo de la dureza del suelo, no se considera la escala Richter como la más precisa. La escala preferida que utilizan los sismólogos es conocida como magnitud de momento, denotada por mW, la cual es una estimación de la energía liberada por el terremoto de acuerdo al área de fracturamiento y del desplazamiento que la falla registró durante el evento. A diferencia de la escala de Richter, que solo nos permite comparar terremotos en una misma región geológica, la escala mW nos permite comparar terremotos en distintas partes del mundo (ver, por ejemplo: Stein & Wysession, 2003).

Registro Histórico

Según el catálogo sísmico elaborado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés) y reportado al Consorcio IRIS (IRIS, 2017), desde 1900 se han registrado 92 megaterremotos de categoría superior a 8.0 en la escala mW en todo el mundo. En la Figura 2 se muestra el registro histórico de los megaterremotos detectados alrededor del mundo desde 1900 hasta nuestros días. En el eje vertical se presenta la categoría mW de los sismos y en el eje horizontal la cronología de acuerdo a cuándo sucedieron. Cada punto negro representa un evento instrumentalmente detectado. Aunado a esta información, se presentan en círculos blancos inferencias de megaterremotos a principios del siglo pasado de acuerdo al registro geológico del tsunami que generaron (Kanamori, 1988). Solo se grafican los terremotos de categoría igual o superior a 8.0 mW.

Observando la Figura 1, notamos que desde principio de los años 50s y hasta mediados de la década de los 60s hubo una actividad sísmica bastante inusual con megaterremotos muy intensos. Después de esta etapa hubo una temporada de relativa calma de alrededor de 40 años hasta recién pasado el inicio del siglo XXI. A partir de entonces la actividad sísmica intensa se reactiva hasta nuestros días. También observando la sismicidad anterior a 1950, se observa un decremento en las magnitudes de los terremotos globales. Entre 1910 y 1950 los megaterremotos registrados no excedieron un umbral cercano a 8.5 mW. Con anterioridad a 1910 el registro histórico instrumental se pierde, de modo que no podemos ver si el patrón se repite, aunque existe el registro geológico (no instrumental) de al menos un evento que cruzó este umbral en 1906.

Conclusiones

Si bien es cierto que la sismicidad observada en los últimos años no es común, no es la primera vez que nos enfrentamos a esta situación. Los registros históricos muestran que entre 1950 y 1965 también hubo una etapa de megaterremotos a nivel mundial bastante atípica, seguida de 40 años de relativa calma. También observamos una calma relativa cuarenta años antes de 1950. Con la información recabada no es posible estadísticamente inferir si el planeta va a entrar en calma otros 40 años antes de que active de nueva cuenta la megasismicidad. Lo que sí podemos asegurar es que no es nuevo tener temporadas de sismicidad global muy intensa en el registro histórico de los terremotos.

 

Referencias

IRIS, (2017). http://www.iris.edu

-Kanamori, H., (1988). Importance of historical seismograms for geophysical research, en Historical seismograms and earthquakes of the world, Ed: Lee, W.H.K., Meyers, H. & Shimazaki, K., Academic Press Inc., 16-33.

-Stein, S. & Wysession, M., (2003). An introduction to seismology, earthquakes, and earth structure, Blackwell Publishing, pp. 498.

Figura 1. Placas tectónicas que tienen interacción directa con nuestro país. La R representa la microplaca de Rivera. La línea con triángulos negros representa a la fosa mesoamericana, donde las placas de Rivera y Cocos subducen bajo el continente.

Figura 2. Registro histórico de los megaterremotos desde 1900. El eje vertical representa la magnitud mW y el eje horizontal la fecha de ocurrencia en años. Los puntos negros son eventos registrados instrumentalmente. Los círculos blancos son los eventos inducidos del registro tsunamigénico. Solo se grafican los terremotos de categoría igual o superiori a 8.0 mW.

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