El secreto de los genes

Los clones de Fidel Velázquez

 

Opinión de Jaime López Rivera

Por muchos años se mantuvo el secreto entre los científicos genetistas; sin embargo, en fechas recientes se ha divulgado un estudio muy particular que se practicó utilizando células de un hombre excepcionalmente importante en la vida pública del país durante la segunda mitad del siglo anterior. En esencia, se quería saber si los genes que una persona donara en vida, conservaban su misma potencia al ser mantenidos en refrigeración permanente a lo largo del tiempo; y, además, conocer durante cuánto tiempo seguirían siendo útiles.

Y es que en verdad se trataba de un hombre excepcional. Aunque se conocían casos de seres humanos de muy modesta cuna, que habían superado carencias y dificultades hasta llegar a ocupar honrosísimos cargos en la vida pública de la nación, en este caso se trató de un niño que, a los 16 años, con la sola instrucción primaria a su favor, y después, en una carrera ahora sí que galáxica, se elevó hasta niveles insospechados. Y eso tenía desorientados a los juiciosos investigadores.

Indicios de su genio ya se habían indagado entre sus antecedentes hereditarios, y no se encontraron datos que satisficieran a los investigadores.

Se buscó en los archivos de la Compañía Lechera “El Rosario”, donde hizo sus pinitos como organizador de trabajadores, allá por 1920, y tampoco se encontraron indicadores de la genialidad que posteriormente mostró. De todas formas, a su muerte, en 1997, se mantuvieron tejidos y células para estudios genéticos sujetos al más alto rigor científico.

No se sabe si fue la infidelidad de alguno de los investigadores, o la cómoda posición de “al fin que ya no vive, qué importa que se sepa”, el hecho es que el develar el secreto fue la punta del ovillo. Se desató la madeja y por lo menos dos grandes conclusiones se han difundido:

La primera, es que en vida del personaje ya se habían inoculado sus genes a por lo menos tres personas, y que uno más, curiosamente, de Michoacán, los había recibido en forma póstuma. Y en ambos casos resultaron altamente eficaces.

De las tres personas que los recibieron en vida del donante, uno lleva 18 años dirigiendo la Secretaría General de los Trabajadores de la UNAM; otro cumple 25 años al frente del Sindicato de los Trabajadores de Petróleos Mexicanos; y el tercero nada más tiene 40 años dirigiendo el Sindicato de los Trabajadores de Teléfonos de México.

El caso del michoacano, es el que más ha llamado la atención porque se dice que lo obligaron a que fuera inoculado. Ya ve usted cómo se acostumbra entre las mafias sindicales. Lo más importante es que se demostró que los genes congelados siguen siendo tan efectivos como los que fueron donados en vida; en este caso los recibió un oscuro Químico, de nombre Fabio Meza Alfaro, quien aspira a su tercer periodo como Secretario General de la Sección XXI del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud.

Ahora el problema es que como vieron que los genes conservan su poder, muchos quieren que también a ellos se les inoculen genes de don Fidel Velázquez Sánchez.

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