EL SUICIDIO DE LAUTRÉAMONT

 

Sólo la noche puede con su película de sombras.
La noche llena de películas de sombras.

Cuando se descomponen los nocturnos.
O cuando estallan aves atómicas en el cerebro del hombre.

Yo puedo ser un loco.
Pero también yo puedo construir la casa del olvido.

Yo puedo detener el curso terrible del tiempo.
Como también yo puedo detener el curso del alba.

Millones de gaviotas lloran las soledades del mar.
Y las culebras pueden sacarse los ojos en el viento.

Yo despedazo mis películas
en el vientre de la noche.

Y las estatuas nocturnas se ponen a llorar
cuando la luna muerta…

Cuando los ojos de las culebras se suicidan.

O porque la poesía trágica
penetra el inconsciente de los vicios.

Cada segundo mueren millones de palabras podridas.

Como cada palabra se muere en los brazos del tiempo.

Morelia. Julio 13 de 1981
Ramón Martínez Ocaranza.
DOCUMENTOS DE UN MUNDO ABANDONADO
Inédito.

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