CARLOS SLIM, ¿OPCIÓN PARA EL 2018?

Por Alex Guizar

En los últimos dos meses ha empezado a sonar en los diferentes medios de comunicación, principalmente en las redes sociales, donde todo comenzó, la propuesta de que el empresario Carlos Slim Helú, uno de los cinco hombres más ricos del mundo, sea candidato a la presidencia de la República por la vía independiente.

La discusión comenzó por la publicación de un video por parte de Tele Sur, donde explican las razones por las que el magnate mexicano debería considerar ser candidato a la máxima magistratura del país el próximo año. Entre las razones que expone el citado medio de comunicación, se encuentra el hecho de que por ser el hombre más rico y poderoso de México no tiene necesidad de robar; no le debe nada a nadie (entiéndase: a los poderes fácticos); tiene reconocimiento a nivel internacional y, principalmente, es al único mexicano que incomoda a Donald Trump, o al único que respeta, como lo manifestó en una entrevista.

En un escenario como el actual, donde la clase política tradicional está totalmente desgastada y desprestigiada a los ojos del gran electorado, la idea no suena descabellada, sobre todo después de lo que pasó en noviembre, en las elecciones norteamericanas, donde contra todos los pronósticos y encuestas, Donald J. Trump fue elegido el presidente número 45 de los Estados Unidos.

Los tres principales partidos en México no cuentan con candidatos que les aseguren un triunfo contundente en las urnas. En el PRI, el desgaste de la figura presidencial, aunado al aumento al precio de la gasolina, tiene al otrora partido hegemónico en la lona. Ciertamente, falta prácticamente un año y medio para la elección, por lo que no lo podemos dar por muerto.

Sin embargo, sus cartas fuertes, entre las que se cuenta Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña y Aurelio Nuño Mayer, no cuentan con el respaldo ni la simpatía popular que se requiere para una empresa de esa envergadura. Habrá que añadir en esta lista, al recientemente nombrado Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray Caso, quien, a decir de muchos analistas, es el caballo negro del presidente. Habrá que ver si de aquí al año que viene recupera imagen y posicionamiento, luego de su salida del gabinete por haber sido el artífice de la visita del candidato Trump, lo que para muchos fue el principio del fin de Hillary Clinton. Habrá que ver, también, si un académico prestigiado como José Narro Robles, que ya recibe una proyección importante desde Los Pinos, crece y consolida una imagen como carta fuerte del PRI.

En el PAN las cosas no andan mejor. Aunque Margarita Zavala Gómez del Campo es muy bien vista por un sector importante de la sociedad y las encuestas la tienen muy bien posicionada, tiene sobre sus hombros la imagen de su marido, el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, a quien muchos mexicanos culpan de haber iniciado una guerra estéril contra el narco que ha cobrado cientos de miles de vidas. Este lastre le acompañaría durante toda la campaña. Por otra parte, Ricardo Anaya Cortés ha dicho que buscará la candidatura de su partido; sin embargo, el escándalo generado por su vida de millonario y sus altos ingresos, lo han desacreditado ante un sector importante que lo consideraba una opción viable. Puede recuperarse de este golpe, que muchos dicen fue producto del “fuego amigo”; habrá que esperar. Finalmente, Rafael Moreno Valle Rosas pretende llevar “el cambio y el desarrollo logrado en Puebla”, como reza la publicidad de su informe de gobierno, a todo el país. No es ampliamente conocido, pero puede crecer en las preferencias electorales. No obstante, el peor enemigo lo tiene en casa y el grupo que controla al blanquiazul le pondrá muchas piedras en el camino para impedirle ser el candidato.

En el PRD la caballada está flaca. Quienes ya han manifestado abiertamente sus intenciones son Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien por no ser militante, tendrá muchos problemas para negociar la candidatura con las diferentes tribus, además de que le hace falta presencia en el país, más allá de la Ciudad de México. Es el mismo caso de Silvano Aureoles Conejo, a quien, a pesar de haber estado en las grandes ligas de la política nacional, le falta identificación y conocimiento por parte de la gente. Los grupos contrarios en su partido le achacarían que dejará nuevamente un periodo inconcluso en la gubernatura de Michoacán, lo que, dadas las circunstancias de los últimos cinco años, no es cosa menor. Finalmente, las aspiraciones de Graco Luis Ramírez Garrido Abreu, parecen más el ritual político de abrir la boca para conseguir un asiento en la mesa de la negociación, que un proyecto serio.

Tan negro parece el futuro del PRD en la próxima elección federal, que muchos de sus militantes están volteando a ver a Andrés Manuel López Obrador, como la opción que puede darle el triunfo a la izquierda en 2018. Ciertamente, con el gasolinazo, su eterna campaña y el mensaje repetido hasta el cansancio de: “se los dije”, nuevamente está bien posicionado en las encuestas, lo cual ya no es garantía de un triunfo seguro y, quien lo crea así, que le pregunte a Hillary Clinton.

Ante este panorama, parecería que Carlos Slim tendría todas las de ganar, de no ser porque pesa sobre él la sombra de la sospecha sobre el origen de su fortuna, como afirma Denise Dresser en su libro El país de uno, en el que menciona que la fortuna de Slim se hizo gracias al capitalismo de “cuates”, donde los hombres del poder lo favorecieron. En este sentido, le sería muy difícil quitarse de encima la imagen de Carlos Salinas de Gortari, sobre todo por la compra de Teléfonos de México, con la que inició su imperio.

¿Será que el expresidente Salinas ya se dio cuenta que no podrá continuar ejerciendo el poder con el PRI y ahora busca una solución alterna para seguir mandando? Podría ser un buen argumento para quienes creen que la mafia en el poder hará todo lo que tenga que hacer para continuar reinando.

Lo cierto es que el pueblo de México está cansado de tanto abuso, robo y saqueo del erario público. De trabajar de sol a sol y ganar lo indispensable para subsistir, ya no para vivir. De ver que sus gobernantes viven a todo lujo, mientras la mayoría de la población tiene grandes carencias.

En 2018 ganará la presidencia de la República la candidata o candidato que sea capaz de despertar en la gente un mínimo de confianza y un poco de esperanza, lo cual en este momento parece imposible. Habrá que esperar, ver cómo se acomodan las piezas de aquí a mañana, para en su momento tomar la mejor decisión, si es que en la política mexicana todavía existe esa opción, la cual parece cada día más lejana.

 

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