El puente de los 40 millones

Por Diego Leal Corral

Publicado: agosto 7 de 2017

Sin duda, una de las notas que escaló en la agenda política de la semana, fue la declaración del secretario de Efectividad e Innovación Gubernamental del municipio, Antonio Plaza, acerca de la demolición y construcción de un nuevo puente sobre la calle Vicente Santa María, en el río chiquito de Morelia, que en una entrevista mencionó que tendría aproximadamente un costo de cuarenta millones de pesos.

Tras dicha declaración, varios medios de comunicación, actores políticos y redes sociales hicieron del tema un motivo de comentario y de escándalo recurrente en pasillos de oficinas públicas, en cafés del centro y, por supuesto, en las redes sociales: todos fustigando la cantidad en mención.

A pesar de que ese mismo día el secretario Plaza se justificó en su página de Facebook, diciendo que había dado la cifra debido a la insistencia de los medios, lo cierto es que poco eco tuvo su réplica y actores políticos como el Diputado Moncada hizo hasta un pequeño reportaje desde el puente, para señalar un posible acto de corrupción por el elevado costo que tendría el puente (aún sin haberse licitado o asignado la obra).

Todo ello nos lleva una vez más a señalar que política es comunicación. Pero ¿por qué se hizo tanto revuelo por una desafortunada declaración de alguien que no es experto en la materia? (Antonio Plaza es licenciado en derecho, pero desconozco que sea ingeniero civil, arquitecto o incluso proyectista).

La respuesta está en el ánimo social. Y es que tras el fracaso de las fotomultas, el haberle dejado a un despacho privado el cobro del predial, el costo del parque lineal del río chiquito, la peatonalización-semipeatonalización de la calle Zaragoza, la rampante inseguridad, los innumerables baches, el intento de que sea una empresa la encargada de cambiar las luminarias de la ciudad y hasta la denuncia de Fernando Rodríguez (regidor independiente) sobre casos de “aviadores” en el ayuntamiento, los ciudadanos perciben un ánimo de lucro indebido por parte de esta administración, que no ha podido ser del todo aclarado por el gobierno municipal que preside Alfonso Martínez.

Son ya muchos los casos en que la autoridad municipal ha quedado rebasada en lo que a comunicación institucional se refiere. Se planean y presupuestan obras, pero sin una campaña previa de concientización o información que justifique o, al menos, deje sin argumentos a los opositores al gobierno municipal; y lo peor: cuando este sale a desmentir o a proponer, no lo hace con tino, lo hace a destiempo y mal.

Pareciera que en el equipo del “independiente” está faltando un eficiente manejo de crisis, pero, antes que eso, un plan integral de comunicación institucional de cada obra que tenga impacto en la ciudadanía; por ello, la percepción que hoy en día se tiene de esta administración municipal empeora, con cada nuevo tema controversial que explotan muy bien los opositores a la misma y las redes sociales, dado el clima preelectoral que se vive en el país.

Hoy en día, no vale aquella vieja máxima que se repetía mucho en el primer círculo que conformaban los hoy independientes: “Trabajo, mata grilla”; hoy, en la era de las redes sociales, la máxima ha devenido en: “Comunicación mata buenas intenciones”.

Tomado de: El blog del autor.

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