CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE 
LAS PLAQUETAS 
TRECE POETAS CONTEMPORÁNEOS 
MAS ALLÁ DE LA CUARENTENA


POR LETRA FRANCA EDICIONES 
MAYO 2020


Por Manelick De la Parra Vargas


Trece Poetas Contemporáneos+1
Este escrito es  un eco  de estas voces.
Una sombra que acompaña a su luz.
Un acento que  abraza sus palabras.
 Descubrimiento de filigranas que abarcan 
Trece +1  mundos de poesía.


Voces íntimas
Pluralidad desvencijada
Desencuentros livianos
o rotundos, tanto da.
Con la tesitura de poetas afinados y no tanto.
Calidoscopio de miniaturas:
Un giro y todo es otro.
Y luego
nada es lo mismo.
Vaivén de poemas cadenciosos
Con picardía, soltura y pasión.

 


Tridecasílabos imposibles 
montados en rumores urbanos y colores estridentes
que el pintor Benito Quinquela plasmó en casas olvidadas de La Boca, 
que se comió  a toda Argentina por un Caminito infinito.
“Tu voz tiene gusto a Palermo. Y, pirata, 
tu Boca es la nave que un suspiro decanta.”

 

II


Tigres enamorados que entre el rugido y bostezo
se acomodan en el sol de una cadera. 
“No lo entiendas mal, solo duermo en las estaciones de tu pelo,
Pero mis zarpas quieren herirte de latidos”

 

III


Añoranzas patinadas de tiempo ausente,
del  polvo sutil de la distancia
del amor perdido que roba el peso de las cosas.
“Una capa de olvido muerde los caramelos
compartidos después de la merienda” 
y un Bolero de Ravel que acalla un perro.
Imágenes desgastadas, mordidas: la nostalgia. 

 

IV


Y fue el canto del gallo, invocado por Mackandal y Ti Noel, 
que hace que  en el Reino de este mundo  se salve  el
“último oxígeno del agua de la vida” a cambio de
“los encajes de seda de la estrella de oriente… 
la última semilla del Árbol del Paraiso,
una esquina averidada del mundo” 

 

V


Amaneceres insospechados, albinos, añorados, apagados que nos
llevan de la mano “para que cante el mar entre las piedras… para que duerma en tu cabello…para que cante abril tu grave nombre” y finalmente “ni el mar ni el viento pudieron sostener la luz del alba” .

 

VI


Relojes que nos hacen medir el tiempo porque “Cada segundo es un cucú que habre el pico para expirar” y pasa el  tiempo y  siempre “nos queda a deber” ¿A dónde se va el tiempo? 


VII


Y luego vientos de Conquista, de Indios y Españoles, “que veían con horror/ asco y  desprecio” otro  sencillo desencuentro: “la guanábana” “fruto inmundo”


VIII


Entonces el mar, algo que se asoma por la puerta y nos muestra el “Sol que a praderas marítimas alumbra y que a la arena de su conversación radiante la apacienta… cuando la lengua del mar nos acompaña” 

 

IX


Despiertan Las Brujas del mar gritando ¡libertad! Paso a paso todas  sus luchas. Desde “el principio Eva seducida por la fálica serpiente… saborea la subversiva manzana…con la complicidad del temeroso Adán” Y me confrontan con el pecado original ya que  yo,  como Adán me atraganto “con la poma prohibida.” 


X


No hay como En mi pueblo inventaron la palabra que con dos o tres pinceladas descubres su origen.
“…al agua que navega en el agua le dijeron hola”(¿ola?)
“vino el golpe de los astros en el agua y a golpe se hizo el horizonte”
“En el fruto encontraron el árbol
en la línea caprichosa del árbol 
la frescura de las hojas 
y en las hojas 
el canto de  las aves” 


XI


Plegarias, alabanzas, 
Cantos deshilvanados 
pero ciertos, 
que trastocan la cotidianidad
y la transforman. 
“Un zumbido de abejas, la ventana abierta
por la que escaparon las oraciones…” 

 

XII

Y así, llegamos a las Casas que fueron  nuestras.
Para hacer de los recuerdos nuevos muros  
y escavar en sus esquinas pedazos del pasado…
“Aquella casa grande como el mar… ¿donde está, 
con sus tardes que quemaban?”
Para luego rematar la añoranza convocando:
“Y así, cada rincón callado,
cada cuadro de sol por las estancias
son el vacío de un vaso
de una sed que persiste: es el recuerdo.” 

 

XIII


El desierto, la aridez, cactáceas vibrantes que me abrazan
y  me alucinan el insomnio:
“¿Qué hacer con estos sueños
que rasgados quedaron entre los cardones?…
¿Será suficiente dejar tirones de corazón
secarse al sol, para sentir el vuelo de los cactus?” 

 

XIV

 

Encontrar la Sombra del claustro.
Fantasma ágil que apaga velas.
Deseos impregnados en retablos.
Inteligencia insaciable de los besos:
Sor Juana.
“Emanan voces.
Retórica.
Medir el mundo. Meditarlo.
Aritmética.
Natural astrología.
La música, las aves.
¿Teología?… Juana, los frutos llaman” 

 

 


I.- Buenos Aires Limited. Raúl Casamadrid.
II.- Esbozos de arena. Víctor Hugo Hidalgo Ruiz.
III.- Tiempos de guardar. María Ángeles Juárez Téllez.
IV.- Cuando el tiempo se detuvo. Leopoldo González.
V.- Ramas de luz. Vidal Flores.
VI.- Canción de tiempo. Roberto Mendoza Ayala.
VII.- Citas de América. Salvador Mendiola.
VIII.- El árbol del origen. Benjamín Valdivia.
IX.-  Las Brujas del Mar. Rosario Herrera Guido.
X.- En la hoguera del río. Salomón Villaseñor.
XI.- Canciones de las ciudades rotas. Carlos Higuera.
XII.- De la sed que persiste. Raúl Eduardo González.
XIII.- Vuelos de cactus. Alejandro Reyes Juárez.
XIV.-  Trayectorias (Sor Juana Inés de la Cruz). Iliana Rodríguez.

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