POETA ENTRE LOS ESPEJOS
(HOMENAJE A ANTONIO MENDIOLA)

Por Raúl Quiroz

En el pasar del tiempo hay diversas formas de enfrentar la realidad, de construirla, de asimilar la vida. Así, en la rutina, el lenguaje toma formas, afronta circunstancias, expresa, se interpreta. Nuestra principal herramienta, requiere de mensajes directos y si han de ser ambiguos, entonces requieren de inteligencia, pero cuando nos detenemos para abstraer cosas de cuanto pasa y toca los sentidos, entonces es imperante la presencia de la flor, de ese pétalo fabricado con palabras, tan imprecisas, pero que en su conjunto develan lo aparentemente oculto de la persona, representan una radiografía del ser, entonces, tras cierta dosis de retórica, nace el poeta entre un manto lleno de pétalos, de hojas impresas de esa esencia, tan personal, en espera de ser tocada por el lector, cuya finalidad es inocularlo con todo ese mal que se torna estético, que se manifiesta impregnando un pedazo de vidrio con un matiz oscuro, pero que del otro lado, revela la brillante superficie del espejo…

Entonces, exclama el poeta:

“¿Qué es lo que contempla la niña y que nosotros no contemplamos al mirarla?” (La herida en el espejo. 1984.)

CANCIÓN DE LA INOCENCIA

Ayer vi a una niña llorando,

Sus lágrimas mojaron, mi ira colectiva

Qué podía hacer en ese mismo momento,

sino contemplarla como un rostro de la eternidad,

vacié mis bolsillos, de los gestos cotidianos,

e incliné mi asombro, mi piel, mis huesos,

ante el horror sagrado, de ver el rostro llorando de una niña,

ahora solo, navegando, hacia el interior de la imagen

buscando, la eternidad, en las cenizas de un cigarro viejo

fumando los años de los días

dibujo las lágrimas de aquella dulce niña.

 

Qué podía hacer en ese mismo momento,

sino contemplarla como un rostro de la eternidad,

ahora solo, navegando, hacia el interior de la imagen

buscando, la eternidad, en las cenizas de un cigarro viejo

fumando los años de los días

dibujo las lágrimas de aquella dulce niña.

 

Ahora solo, navegando, hacia el interior de la imagen

buscando, la eternidad, en las cenizas de un cigarro viejo

Ahora solo, navegando, hacia el interior de la imagen

buscando, la eternidad, en las cenizas de un cigarro viejo

 

Letra: Antonio Mendiola.

Intérprete: Raymundo Colín (El Ajolote de Neza).

 

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